En Octubre de 2025, junto con Fernando Ferrández unimos el pueblo de Chaltén con Puerto Edén en 17 días, cruzando el Campo de Hielo Sur y navegando en packraft los fiordos chilenos. Realizamos este proyecto en plena autonomía gozando una de las mejores experiencias al aire libre de mi vida.
Artículo de la expedición publicado en Infobae: clic aquí
Un puñado de inviernos buscando buenas líneas para surfear en los Alpes. Significa: subir la montaña y bajarla con el snowboard. Líneas: la "ruta" que se elige para el descenso. Entre otras: Cara Norte Aiguille de la Amone solo, Coulouir S de la Aiguille de Chardonnet, Barbey, NE Courtes, Jager, Norte de la Aiguille de Mesure, tres descensos de la Cara Norte del Buet, Encrenaz, Mont Blanc...
En Enero de 2025 me dí el gusto de realizar en solitario y en estilo alpino ( cargando todo lo mio para arriba y para abajo) la cumbre del Aconcagua por la ruta 360. Me llevó 10 días en los que pude encontrarle mi forma a una montaña que tiene la contaminación del circo comercial.
Con mi packraft de 1,5 kg y una mochila estanca, recorrí el Río Neretva de Bosnia hasta la frontera Croata. Visité y viajé remando el mar y los espejos de agua. De pasear y visitar museos a remar y disfrutar la naturaleza, una nueva idea que quería probar.
Durante una semana descendí remando el histórico Río Santa Cruz. Un pendiente de los clásicos del país, una vena esteparia, turquesa y ventosa. Acampes inolvidables, silencio, guanacos, muchas horas de remada. Que más puedo pedir: me recibieron toninas y pinguinos en Puerto Santa Cruz .
Junto con dos de mis mejores amigos Matías Wapinski y German Heigel, recorrímos en plena autonomía y sin comunicación, el contorno de la Península Haush o Mitre de Norte a Sur. Salimos de Maria Luisa y descendimos hasta el Faro San Diego para luego continuar por la línea costera y por caminos de montaña hasta la Estancia Moat. Una travesía imborrable con días jodidos, triunfos, pesca, decepciones y exploración. Aquí está el artículo publicado en Andar Extremo: clic aquí
El mapa me ofreció esta idea. Conectar el Lago Villarino, el Falkner, Hua Hum y el Embalse Piedra del Águila por ríos. 100 km de aventura serena y superadora con un Caleufú lleno de agua. Del bosque a la estepa patagónica, remé estos ríos y espejos de agua en tres días más uno para salir a la ruta y volver a dedo a Bariloche.
10 días de aventura perfecta con el gran amigo Fernando Ferrández, creador de esta idea. Caminando y en packraft, cruzamos el lago Viedma entre témpanos, ascendimos al valle del Cerro Norte, navegamos ríos de montaña y conectamos lagunas hasta llegar a las nacientes del Guanacos. Un río estepario y aislado que descendimos en tres días hasta el Lago Viedma y y el Río La Leona.
Otro obligado de la Patagonia para los que nos dedicamos al snowboard de montaña. Esta cumbre la comparti con el buen amigo Sebastián Franconieri. Un amanecer perfecto, una cumbre bellísima en esta icónica montaña y un descenso esquiando por la Cara Norte, y el chapuzón de festejo en el Río Manso. Todo lo que hace a otra aventura inolvidable.
Un viaje accidentado y lleno de errores. Este río es uno de los últimos libres sin represas en Europa del Este. Con falta de experiencia, y un caudal crecido por mucha lluvia, tres vuelcos y un remo perdido, dudé en seguir. Sin embargo después de 8 días pude conectar el Cañon de Vikoos en Grecia con el Mar Adriático. Uno de los viajes que más se graban.
Decidí recorrer culturalmente estos países y remar en los espejos de agua más emblemáticos. Lago Ohrid en Macedonia, ríos en Kosovo y bahías marinas en Turquía junto con Germán Heigel. Empezaba a a masticar en ese 2022 esta nueva forma de viajar con un bote en la mochila.
Durante más de un año me pase mucho tiempo viviendo y visitando comunidades de montaña en la Puna Argentina, en la región de la cordillera del Chañi. Esto era por el 2013. En ese tiempo pude subir el Cerro Paño de 5400 msnsm y otros cordilleras aledañas sin nombre. Tiempos sin GPS y esas cuestiones modernas. Escribí este artículo: clic aquí
Durante dos meses intensos con dos o tres buceos por día, terminé mi entrenamiento de DiveMaster junto con buzos egipcios, grandes camaradas experimentados. Pude guiar, pasarla mal con clientes complicados, reirme con otros, explorar naufragios y arrecifes. No faltó pasar tiempo en el Cairo y Alejandría, apreciando un país con historia antigua.
Apenas unos meses después de aprender a hacer snowboard, por el 2018, gracias a la paciencia y maestría del amigo neozelándes Aidan Davey, viajamos por Chile en una trafic surfeando los volcanes Lonquimay, Llaima, Antuco, Casablanca y Osorno. También bajamos los clásicos de Frey. Como primer viaje de splitboard, el aprendizaje fue enorme.
Una semana inolvidable llegando este río divisorio del Cuyo y la Patagonia con mi mochila, remando cuatro días más de ciento cincuenta kilómetros agrestes y llenos de vida animal, noches estrelladas y calor veraniego. El moño: guardar el bote, salir a una ruta en el medio de la nada y volver a dedo hasta Buenos Aires en dos días.
La aventura en el barrio. Por razones de fuerza mayor tuve que estar mucho en Buenos Aires, mi ciudad natal. Esto generó una gran oportunidad: explorar con el packraft las islas nacientes del Delta del Paraná así como sus canales y bajos. Un terreno y que no tiene nada que envidiarle a otros deltas del mundo.
COVID rompió los planes y dio lugar a otros. Por falta de buses y trenes para conectar Chamonix con Pirineos, me compré una bicicleta usada, la equipé y realicé mi primer ciclo viaje. Así pude llegar a tiempo, después de diez días conociendo el interior de Francia , a mis exámenes de ingreso para la Escuela de Montaña.
Un proyecto que nació leyendo la historia de los cruces sanmartinianos. En ese momento era scout y tenía veintiún años. Junto con el equipo, planificamos y concretamos esta travesía uniendo Chile desde el Río Yeso, por Portillo de Piúquenes y Portillo Argentino hasta Tunuyán. Una semana autonóma y llena de lo mejor de los Andes profundos.
Buscando un nuevo aprendizaje cultural y geográfico, decidí dar un volantazo en ese 2022 post COVID. Me tomé un vuelvo a Tibilsi con mi Splitboard. Empecé por explorar las montañas y líneas próximos al centro de ski de Gudauri, para después viajar al Svaneti y Ushguli. Pasé un total de dos meses y medio viajando, trepando, surfeando montañas.
Durante cinco días sin apuro remamos el lago Correntoso, cruzamos el istmo hasta el Espejo, continuamos por este hasta la desembocadura del Cuerno y salimos por el espejo Chico hasta la ruta. Lo mejor de los paisajes de la Patagonia.
Con el gran amigo Juan Luder, quisimos remar durante tres días un río pampeano tan icónico como el Salado. A veces la aventura está a la vuelta de la esquina. Frío hasta la médula, mucho campo y fauna, llanura y fogones por la noche.
Uno de mis lugares favoritos en los Andes. Un valle profundo y salvaje con la mística de antaño. Ascendimos el Cerro Plataforma y exploramos valles únicos. En otra ocasión, con machete en mano logramos realizar la travesía de Cholila hasta el Puelo durante seis días durísimos.
Con 19 años compré mi pasaje aéreo con todos mis ahorros y me fui por primera vez al viejo mundo a hacer los 900 km del Camino de Santiago francés en el invierno europeo. Pocos peregrinos, muchísimo frío y un viaje espiritual y personal que cambió mi vida. El mapa se iluminó.